Los años me dieron la
experiencia que hoy tengo como Ahharu.
Los mortales se
alimentan de historias de vampiros chupa sangre. Quienes, son realmente
insaciables o matan al azar. La verdad es que no es así. Aparte de eso, no me
considero un vampiro. Soy un demonio y gracias a Leviatán no soy insaciable, ni
siquiera mato al azar. Matamos a mortales que causaron un daño irremediable en
la vida de otro mortal. Grandes pecadores que jamás estarán en la lista de
dios.
Fui un ser muy
solitario hasta que conocí a Amón, Uriel y Selene. Son como hermanos para mí.
Aunque vivimos con la
lucha entre Ángeles y Demonios con ellos es mucho más fácil afrontarla.
Selene y Amón son dos
Ángeles caídos que fueron desterrados por Metraton hace muchísimos años. Y
Uriel al igual que yo, era un Aharu. Aunque, se sentía mas feliz al respecto.
Debido a que Selene y
Amón son ex figuras celestiales, conocemos a muchos Ángeles. A los cuales,
nunca herimos. Aparte de ello, Leviatán nunca nos obligo a participar. Creo que
al el tener sus propias tropas entrenadas para esto no nos necesitaba en lo mas
mínimo. Igualmente, no tenía ningún deseo en participar en una confrontación
como esta. No es que no fuera lo suficientemente fuerte, sino que, no
soportaría matar a alguien que no lo merecía.
Creo que si para ser
un Ahharu hubiera tenido que matar a cualquier hombre o mujer para saciar mi
sed hubiera buscado la manera de morir, porque realmente me sentiría culpable.
Supongo que Leviatán
sabía que yo me contactaba con Ángeles de vez en cuando pero el tuvo la
suficiente confianza en mi. Yo sabría cual seria mi destino si llegaba a
traicionarlo. Y la verdad no seria bueno. Ir al infierno no debería ser
divertido. Aunque, de todas formas el día que muera, definitivamente iré al
infierno.
La llegada de Selene
al grupo fue un golpe inesperado para Amón. Bueno, para todos. Ahora cada uno
de nosotros sabía a lo que éramos capas de llegar en el amor. Jamás nos
habríamos puesto a pensar en un amor pero cuando llego Selene tan indefensa y
se aferro a Amón, supimos que no hacia falta pensar en ello. El amor llega de
la manera más clara o más oscura posible solo, debemos poder verlo.
Gracias a ellos logre
olvidar gran parte de mi muerte. Creo que jamás logre olvidarlo solo lo supere
de una u otra forma. Fue muy difícil, es duro verlo si sumas la muerte de mis
padres y mi hermano. Verlos morir era masoquista. No quería alejarme de ellos y
ellos desearon haberme visto toda su vida desde que desaparecí. Aun así jamás
me presente ante ellos, protegerlos era lo mejor.
Amón se convirtió en
mi mejor amigo. Tanto que, muchas veces Selene logro sentir celos hacia mí. De
vez en cuando ella solía tirarme algunas indirectas, las cuales, eran bastante
directas. En ocasiones su enojo era inútil pero, ella tenía obvias razones.
Nosotros antes de ser amigos nos involucramos en algo. En una relación, pero,
jamás llegamos a sentir amor el uno por el otro. Siempre me gusto decir que fue
una simple aventura. Una aventura que tuvo punto final. Y no volvería a
comenzar.
Supongo que gracias
al pasado logramos tener tanta confianza el uno con el otro. A pesar de ser tan
amigos tenemos demasiadas discusiones, soy muy terca. Es muy fácil hacerme
enojar por una simple palabra. Uriel suele decir que disparo como pólvora
cuando me enojo. Mis ganas de tener siempre la razón me juegan muy en contra.
Cada día, cuando
llego a la casa me encuentro con Uriel. Luego, atrás llegan Selene y Amón. A
veces no quiero ni siquiera asomarme a la puerta, pero no puedo dar marcha
atrás Uriel seguro ya me habría sentido varios metros antes de llegar. Y si no
entraba, se daría cuenta que lo estaba evitando.
Uriel tiene mucha
vitalidad. Esta todo el tiempo alegre feliz de la criatura en que se convirtió.
Creando piropos para Leviatán, algo que me saca de quicio.
Es alguien que se
ama. Bueno, no lo culpo. Somos criaturas grandiosas. Pero, no perfectas. Tengo
este aspecto por ser un muerto vivo. Jamás podríamos ser perfectos. No nacimos
así, nos modelaron a gusto. Sin embargo, el egocéntrico de Uriel cree que no
hay nadie mejor que el. Por estas razones no le encuentro nada atractivo como
hombre. Se dice así mismo que podrá lograr algo conmigo. Y mas las falsas
esperanzas que le dio Amón esta perdido.
Uriel vive sobrando a
los demás, hasta me sobra a mí. La mujer que supuestamente ama. Aun así, lo
aprecio como amigo. No me limitaría a no hablarle. A veces necesito de quien reírme.
Todos salimos a
cumplir las órdenes de Leviatán en el día y volvemos por la noche. Normalmente,
matamos a una o dos personas por día.
Nuestra cabaña
siempre estuvo apartada del mundo. Bueno, siempre estuvo escondida en medio del
espacioso y húmedo bosque en Iguazú. Era difícil encontrarla, casi imposible.
Si alguien nos notaba
actuaríamos normalmente, pero, si alguien sospechaba sobre nuestro origen
Leviatán nos avisaría y huiríamos de inmediato de ese lugar.
Por suerte nunca jamás
nadie nos descubrió. Supongo que nunca dejamos
nuestros rastros cerca.
La humedad del lugar,
lo peligroso de estar cerca de las cataratas, los animales y la vegetación
hacían del lugar un mundo salvaje y poderoso.
Volví como cada día a
la cabaña. Ya podía sentir la presencia de Uriel al tocar el picaporte así que,
suspire y abrí la puerta.
-buenas noches- allí
estaba, sentado en el sofá. Mirándome a los ojos, queriendo causarme placer al
estar el presente.
-ah, hola, Uriel – le
dedique una sonrisa amable, la cual, en realidad decía ‘cállate idiota’.
-hoy llegas temprano-
insinuó
Me di vuelta y cerré
la puerta. Entonces, escuche el golpe de la ventana cerrándose detrás mió, lo
cual, era obvio. Llegaron Selene y Amón.
Gire y me dirigí
hacia el sofá con una gran sonrisa. Era bueno no tener que enfrentar a Uriel.
Estaba cansada de decir que no a sus propuestas.
Uriel me recordaba a
mi pequeño hermano Jonathan. Todo el día pidiéndome que jugara con el tan
insistente aunque, el juego que Uriel estaba esperando no era el mismo.
-¿quieren que los
dejemos solos?- pregunto Selene. Algo que me causaba curiosidad ¿Qué quería
decir ella?
- Selene…- Amón le
frunció el ceño.
Yo no tenía necesidad
de pelear con ella. Por lo tanto, no pregunte nada. Básicamente la ignore. Una situación que ella odiaba,
pero ¿Qué podía hacer? Era la prometida de mi mejor amigo.
Amón quiso cambiar de
tema lo más rápido posible
- ¿garganta del
diablo?- sonrió.
- no podrías haber
tenido mejor idea- Uriel sonrió, golpeo la espalda de Amón con la palma de su
mano y salio corriendo del living.
-luego los alcanzo,
debo cambiarme primero- me dirigí hacia el cuarto.
-te esperamos-
contesto Selene. Aunque, yo sabía que no era así.
La verdad debía
cambiarme. Siempre cuide mi ropa y más que nada mis zapatos. Luego de
convertirme en esta criatura nunca me aleje del todo de los humanos. Siempre
paseo alrededor de ellos. Parezco una mas, aunque, mucho mas pálida.
En fin, me puse un
traje de baño. Note que estos estaban muy de moda en las costas de argentina.
Salí de la casa y me
eche a correr hacia la garganta del diablo. En unos pocos minutos recorrí todos
los árboles pasando muchas lianas del lugar. Hasta llegue a treparme de ellas y
balancearme tal como lo hacia Tarzan. Cuando llegue pude ver a Selene y Amón
salpicándose agua. En el momento que Amón vio mi llegada me llamo- Mikaela – me
saludaba agitando su mano.
Al dirigirme hacia
ellos escuche una voz en mi izquierda
- te retrasaste esta
vez- era Uriel. Estaba sentado en unas rocas antes de llegar a las cataratas.
Me senté a su lado. De todas formas, no tenía muchas ganas de nadar hoy.
Adorábamos el agua, esa era la razón por la que vivíamos allí pero, yo
sinceramente me aburría.
-em, si. La verdad no
quería venir- fui sincera – pero es fácil disgustarse para Amón así que, aquí
estoy- suspire y mire hacia los chicos.
Uriel se quedo mirándome.
Yo lo note pero no hice caso. Pensé que al darse cuenta que lo ignoraba dejaría
de hacerlo.
-se que me estas
ignorando- dejo de mirarme, automáticamente lo mire.
-Uriel no comiences
de nuevo, ya déjalo-dije enfadada
- sabes lo que me
pasa contigo, te lo he dicho mil veces- no quería sucumbir a pesar de mi
actitud- ¿Por qué me haces esto? Te lo he dicho- tartamudeo – estoy dispuesto a
todo por ti pero…- no lo deje terminar.
- no es que no te
quiero. Es solo que…-
- lose, no de la
forma que yo a ti- término enojado
- ya no espero que lo
entiendas- mire hacia otro lado
- tu eres la que no
entiende, puedo darte todo lo que quieras- se paro dándome la espalda. Se veía
nervioso – puedo…- paro de hablar, se volteo y me miro- no, ¿sabes que? Mejor,
quedemos así –
- lo único que no
quiero es que sufras por mi culpa Uriel, no me atrevería a usarte- me levante
dirigiéndome hacia Selene y Amón quienes, me di cuenta, habían notado la
discusión.
- no quiero
embaucarte en algo que se que resultara un desastre- dije rumiando
Uriel carraspeó y
dijo – Seria capas de soportarlo por ti-
Estaba desconcertada
con sus últimas palabras. Logre entender su tristeza, al menos eso creía en ese
momento. Pero no, no quería enredarme con el.
Me tire de un
chapuzón al agua y lo observe desde allí. El también me miraba. Supongo que al
verme el imaginaba cosas que jamás podrían suceder. Debido a que, cuando yo lo
miraba no sentía más que el cariño de una hermana hacia un hermano.
Amón y Selene
quisieron aparentar que no vieron ni escucharon nada, yo sabia que lo habían
hecho. Serian perfectos espías pero no delante mis ojos.
Deje de mirar a
Uriel, eche un vistazo a Selene y Amón. Y solo me sumergí hacia el fondo. No
quería mirar a ninguno, solo necesitaba estar sola. Así que, cuando no se
dieron cuenta me marche a toda velocidad. Si me hubieran visto habrían
intentado retenerme.
Camine horas por el
bosque pensando en lo que Uriel me había dicho. En verdad seria capas de soportarlo, no lo creo. Eso
era suicidio. Algo ridículo, bueno quizás no ridículo para el pero para mí, en
lo personal si lo era. Que sucedería si llegara otra persona que le mostrara la
luna y las estrellas como yo jamás se las podría mostrar. Alguien que pusiera
su mundo de cabeza con un abrir y cerrar de ojos. ¿Podría yo competir con eso?
No, definitivamente no ganaría. Y, no sentía que debía. El no era la persona
con la que yo debía estar. Quizás si necesitaba alguien, pero definitivamente
no era Uriel. No podía forjarme a aferrarme a alguien que era totalmente reacio
a mí de mil formas. No éramos compatibles y debía entenderlo, sucumbir al
respecto.
La confusión que
tenía Uriel en la cabeza no me dejaba tranquila. Me hacia sentir culpable. Ya
que, si no se debiera a mi existencia el no estaría sufriendo así.
Decidí no hablarle
mas, me pareció que lo estaba torturando al platicar con el, al sonreírle. A
veces hasta me sentía culpable por volver a la cabaña.
Lo único bueno que me
sucedía ahora era que la relación entre Selene y yo dio un giro de ciento
ochenta grados. Estábamos más unidas que nunca.
Me di cuenta que fue
por Amón sin siquiera mirarlo. El era el único que podía haberla hecho cambiar
de opinión. No me importo lo que le dijo. Tener una amiga después de setenta y
nueve años era más que grandioso.
Selene era un ángel
caído. Ella se encargaba de controlar el amor entre el hombre y la mujer. La
desterraron cuando lo experimento por sus propios medios. Creo que al ver tanto
lo que le causaba ese amor a la gente que flechaba a lo cupido, la sensación la
sedujo.
Así se enamoro de Elio, quien jamás le hizo
caso. Elio por su enojo y egoísmo le confeso esto a Metraton. Finalmente la
desterró.
Fue hermoso escuchar
esta historia. El momento en que ella encontró a Amón cambio su vida por
completo. Conoció el amor más hermoso y bello que realmente yo no lograba
imaginar. Luego de tanto sufrimiento, finalmente llego su turno.
El destino de ella
era estar con Amón, por eso fue desterrada. Ella debía estar aquí. Con nosotros
y, realmente le estoy agradecida por haber hecho tan feliz a Amón. Los últimos
años desde que Selene llego a su vida. El ha cambiado. Pienso que ella lo hizo
mejor persona de lo que era.

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