sábado, 2 de febrero de 2013

2 capitulo, NO CORRESPONDIDO ( novela de romance sobrenatural)

2 Capitulo - NO CORRESPONDIDO:











Los años me dieron la experiencia que hoy tengo como Ahharu.
Los mortales se alimentan de historias de vampiros chupa sangre. Quienes, son realmente insaciables o matan al azar. La verdad es que no es así. Aparte de eso, no me considero un vampiro. Soy un demonio y gracias a Leviatán no soy insaciable, ni siquiera mato al azar. Matamos a mortales que causaron un daño irremediable en la vida de otro mortal. Grandes pecadores que jamás estarán en la lista de dios.
Fui un ser muy solitario hasta que conocí a Amón, Uriel y Selene. Son como hermanos para mí.
Aunque vivimos con la lucha entre Ángeles y Demonios con ellos es mucho más fácil afrontarla.
Selene y Amón son dos Ángeles caídos que fueron desterrados por Metraton hace muchísimos años. Y Uriel al igual que yo, era un Aharu. Aunque, se sentía mas feliz al respecto.
Debido a que Selene y Amón son ex figuras celestiales, conocemos a muchos Ángeles. A los cuales, nunca herimos. Aparte de ello, Leviatán nunca nos obligo a participar. Creo que al el tener sus propias tropas entrenadas para esto no nos necesitaba en lo mas mínimo. Igualmente, no tenía ningún deseo en participar en una confrontación como esta. No es que no fuera lo suficientemente fuerte, sino que, no soportaría matar a alguien que no lo merecía.
Creo que si para ser un Ahharu hubiera tenido que matar a cualquier hombre o mujer para saciar mi sed hubiera buscado la manera de morir, porque realmente me sentiría culpable.
Supongo que Leviatán sabía que yo me contactaba con Ángeles de vez en cuando pero el tuvo la suficiente confianza en mi. Yo sabría cual seria mi destino si llegaba a traicionarlo. Y la verdad no seria bueno. Ir al infierno no debería ser divertido. Aunque, de todas formas el día que muera, definitivamente iré al infierno.
La llegada de Selene al grupo fue un golpe inesperado para Amón. Bueno, para todos. Ahora cada uno de nosotros sabía a lo que éramos capas de llegar en el amor. Jamás nos habríamos puesto a pensar en un amor pero cuando llego Selene tan indefensa y se aferro a Amón, supimos que no hacia falta pensar en ello. El amor llega de la manera más clara o más oscura posible solo, debemos poder verlo.
Gracias a ellos logre olvidar gran parte de mi muerte. Creo que jamás logre olvidarlo solo lo supere de una u otra forma. Fue muy difícil, es duro verlo si sumas la muerte de mis padres y mi hermano. Verlos morir era masoquista. No quería alejarme de ellos y ellos desearon haberme visto toda su vida desde que desaparecí. Aun así jamás me presente ante ellos, protegerlos era lo mejor.
Amón se convirtió en mi mejor amigo. Tanto que, muchas veces Selene logro sentir celos hacia mí. De vez en cuando ella solía tirarme algunas indirectas, las cuales, eran bastante directas. En ocasiones su enojo era inútil pero, ella tenía obvias razones. Nosotros antes de ser amigos nos involucramos en algo. En una relación, pero, jamás llegamos a sentir amor el uno por el otro. Siempre me gusto decir que fue una simple aventura. Una aventura que tuvo punto final. Y no volvería a comenzar.
Supongo que gracias al pasado logramos tener tanta confianza el uno con el otro. A pesar de ser tan amigos tenemos demasiadas discusiones, soy muy terca. Es muy fácil hacerme enojar por una simple palabra. Uriel suele decir que disparo como pólvora cuando me enojo. Mis ganas de tener siempre la razón me juegan muy en contra.
Cada día, cuando llego a la casa me encuentro con Uriel. Luego, atrás llegan Selene y Amón. A veces no quiero ni siquiera asomarme a la puerta, pero no puedo dar marcha atrás Uriel seguro ya me habría sentido varios metros antes de llegar. Y si no entraba, se daría cuenta que lo estaba evitando.
Uriel tiene mucha vitalidad. Esta todo el tiempo alegre feliz de la criatura en que se convirtió. Creando piropos para Leviatán, algo que me saca de quicio.
Es alguien que se ama. Bueno, no lo culpo. Somos criaturas grandiosas. Pero, no perfectas. Tengo este aspecto por ser un muerto vivo. Jamás podríamos ser perfectos. No nacimos así, nos modelaron a gusto. Sin embargo, el egocéntrico de Uriel cree que no hay nadie mejor que el. Por estas razones no le encuentro nada atractivo como hombre. Se dice así mismo que podrá lograr algo conmigo. Y mas las falsas esperanzas que le dio Amón esta perdido.
Uriel vive sobrando a los demás, hasta me sobra a mí. La mujer que supuestamente ama. Aun así, lo aprecio como amigo. No me limitaría a no hablarle. A veces necesito de quien reírme.
Todos salimos a cumplir las órdenes de Leviatán en el día y volvemos por la noche. Normalmente, matamos a una o dos personas por día.
Nuestra cabaña siempre estuvo apartada del mundo. Bueno, siempre estuvo escondida en medio del espacioso y húmedo bosque en Iguazú. Era difícil encontrarla, casi imposible.
Si alguien nos notaba actuaríamos normalmente, pero, si alguien sospechaba sobre nuestro origen Leviatán nos avisaría y huiríamos de inmediato de ese lugar.
Por suerte nunca jamás nadie nos descubrió. Supongo que nunca dejamos  nuestros rastros cerca.
La humedad del lugar, lo peligroso de estar cerca de las cataratas, los animales y la vegetación hacían del lugar un mundo salvaje y poderoso.
Volví como cada día a la cabaña. Ya podía sentir la presencia de Uriel al tocar el picaporte así que, suspire y abrí la puerta.
-buenas noches- allí estaba, sentado en el sofá. Mirándome a los ojos, queriendo causarme placer al estar el presente.
-ah, hola, Uriel – le dedique una sonrisa amable, la cual, en realidad decía ‘cállate idiota’.
-hoy llegas temprano- insinuó
Me di vuelta y cerré la puerta. Entonces, escuche el golpe de la ventana cerrándose detrás mió, lo cual, era obvio. Llegaron Selene y Amón.
Gire y me dirigí hacia el sofá con una gran sonrisa. Era bueno no tener que enfrentar a Uriel. Estaba cansada de decir que no a sus propuestas.
Uriel me recordaba a mi pequeño hermano Jonathan. Todo el día pidiéndome que jugara con el tan insistente aunque, el juego que Uriel estaba esperando no era el mismo.
-¿quieren que los dejemos solos?- pregunto Selene. Algo que me causaba curiosidad ¿Qué quería decir ella?
- Selene…- Amón le frunció el ceño.
Yo no tenía necesidad de pelear con ella. Por lo tanto, no pregunte nada. Básicamente  la ignore. Una situación que ella odiaba, pero ¿Qué podía hacer? Era la prometida de mi mejor amigo.
Amón quiso cambiar de tema lo más rápido posible
- ¿garganta del diablo?- sonrió.
- no podrías haber tenido mejor idea- Uriel sonrió, golpeo la espalda de Amón con la palma de su mano y salio corriendo del living.
-luego los alcanzo, debo cambiarme primero- me dirigí hacia el cuarto.
-te esperamos- contesto Selene. Aunque, yo sabía que no era así.
La verdad debía cambiarme. Siempre cuide mi ropa y más que nada mis zapatos. Luego de convertirme en esta criatura nunca me aleje del todo de los humanos. Siempre paseo alrededor de ellos. Parezco una mas, aunque, mucho mas pálida.
En fin, me puse un traje de baño. Note que estos estaban muy de moda en las costas de argentina.
Salí de la casa y me eche a correr hacia la garganta del diablo. En unos pocos minutos recorrí todos los árboles pasando muchas lianas del lugar. Hasta llegue a treparme de ellas y balancearme tal como lo hacia Tarzan. Cuando llegue pude ver a Selene y Amón salpicándose agua. En el momento que Amón vio mi llegada me llamo- Mikaela – me saludaba agitando su mano.
Al dirigirme hacia ellos escuche una voz en mi izquierda
- te retrasaste esta vez- era Uriel. Estaba sentado en unas rocas antes de llegar a las cataratas. Me senté a su lado. De todas formas, no tenía muchas ganas de nadar hoy. Adorábamos el agua, esa era la razón por la que vivíamos allí pero, yo sinceramente me aburría.
-em, si. La verdad no quería venir- fui sincera – pero es fácil disgustarse para Amón así que, aquí estoy- suspire y mire hacia los chicos.
Uriel se quedo mirándome. Yo lo note pero no hice caso. Pensé que al darse cuenta que lo ignoraba dejaría de hacerlo.
-se que me estas ignorando- dejo de mirarme, automáticamente lo mire.
-Uriel no comiences de nuevo, ya déjalo-dije enfadada
- sabes lo que me pasa contigo, te lo he dicho mil veces- no quería sucumbir a pesar de mi actitud- ¿Por qué me haces esto? Te lo he dicho- tartamudeo – estoy dispuesto a todo por ti pero…- no lo deje terminar.
- no es que no te quiero. Es solo que…-
- lose, no de la forma que yo a ti- término enojado
- ya no espero que lo entiendas- mire hacia otro lado
- tu eres la que no entiende, puedo darte todo lo que quieras- se paro dándome la espalda. Se veía nervioso – puedo…- paro de hablar, se volteo y me miro- no, ¿sabes que? Mejor, quedemos así –
- lo único que no quiero es que sufras por mi culpa Uriel, no me atrevería a usarte- me levante dirigiéndome hacia Selene y Amón quienes, me di cuenta, habían notado la discusión.
- no quiero embaucarte en algo que se que resultara un desastre-  dije rumiando
Uriel carraspeó y dijo – Seria capas de soportarlo por ti-  
Estaba desconcertada con sus últimas palabras. Logre entender su tristeza, al menos eso creía en ese momento. Pero no, no quería enredarme con el.
Me tire de un chapuzón al agua y lo observe desde allí. El también me miraba. Supongo que al verme el imaginaba cosas que jamás podrían suceder. Debido a que, cuando yo lo miraba no sentía más que el cariño de una hermana hacia un hermano.
Amón y Selene quisieron aparentar que no vieron ni escucharon nada, yo sabia que lo habían hecho. Serian perfectos espías pero no delante mis ojos.
Deje de mirar a Uriel, eche un vistazo a Selene y Amón. Y solo me sumergí hacia el fondo. No quería mirar a ninguno, solo necesitaba estar sola. Así que, cuando no se dieron cuenta me marche a toda velocidad. Si me hubieran visto habrían intentado retenerme.
Camine horas por el bosque pensando en lo que Uriel me había dicho. En verdad  seria capas de soportarlo, no lo creo. Eso era suicidio. Algo ridículo, bueno quizás no ridículo para el pero para mí, en lo personal si lo era. Que sucedería si llegara otra persona que le mostrara la luna y las estrellas como yo jamás se las podría mostrar. Alguien que pusiera su mundo de cabeza con un abrir y cerrar de ojos. ¿Podría yo competir con eso? No, definitivamente no ganaría. Y, no sentía que debía. El no era la persona con la que yo debía estar. Quizás si necesitaba alguien, pero definitivamente no era Uriel. No podía forjarme a aferrarme a alguien que era totalmente reacio a mí de mil formas. No éramos compatibles y debía entenderlo, sucumbir al respecto.
La confusión que tenía Uriel en la cabeza no me dejaba tranquila. Me hacia sentir culpable. Ya que, si no se debiera a mi existencia el no estaría sufriendo así.
Decidí no hablarle mas, me pareció que lo estaba torturando al platicar con el, al sonreírle. A veces hasta me sentía culpable por volver a la cabaña.
Lo único bueno que me sucedía ahora era que la relación entre Selene y yo dio un giro de ciento ochenta grados. Estábamos más unidas que nunca.
Me di cuenta que fue por Amón sin siquiera mirarlo. El era el único que podía haberla hecho cambiar de opinión. No me importo lo que le dijo. Tener una amiga después de setenta y nueve años era más que grandioso.
Selene era un ángel caído. Ella se encargaba de controlar el amor entre el hombre y la mujer. La desterraron cuando lo experimento por sus propios medios. Creo que al ver tanto lo que le causaba ese amor a la gente que flechaba a lo cupido, la sensación la sedujo.
 Así se enamoro de Elio, quien jamás le hizo caso. Elio por su enojo y egoísmo le confeso esto a Metraton. Finalmente la desterró.
Fue hermoso escuchar esta historia. El momento en que ella encontró a Amón cambio su vida por completo. Conoció el amor más hermoso y bello que realmente yo no lograba imaginar. Luego de tanto sufrimiento, finalmente llego su turno.
El destino de ella era estar con Amón, por eso fue desterrada. Ella debía estar aquí. Con nosotros y, realmente le estoy agradecida por haber hecho tan feliz a Amón. Los últimos años desde que Selene llego a su vida. El ha cambiado. Pienso que ella lo hizo mejor persona de lo que era.

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