sábado, 2 de febrero de 2013

3 capitulo- SENSACIONES ( novela de romance sobrenatural)



 3 capitulo - SENSACIONES :








Salí de la cabaña durante el alba. Ya que no dormíamos me aburría mucho no hacer nada.
Estuve muy avispada durante toda la mañana y el mediodía. Sin embargo, no conseguí ninguna presa. No era mi día, bueno, hasta este momento pensaba eso.
Volví a la cabaña y no había nadie. Algo que no era difícil de descifrar ellos nunca llegaban de cazar a esta hora.
Entonces, me dirigí hacia las cataratas a nadar un momento para luego ir hasta la ciudad y clavarme algunos días allí. Si hacia esto evitaría unos días a Uriel y, no me aburriría tanto. En algunas ocasiones es excitante pretender ser algo que no eres.
Esta vez no fui a toda velocidad, esta vez fui caminando. Tenía puestas unas botas que al terminar mi viaje acabaron repletas de lodo. Las mire y sonreí – tanto las cuide para esto-
Al llegar a Iguazú lo primero que hice fue treparme a un árbol y me tome un tiempo para observar a Uriel y Amón, quienes estaban hablando sentados bajo el sol. Y a Selene, quien seguía siendo tan angelical como antes de que la desterraran.
Se veía tan tranquila su imagen, me daba pena interrumpirla.
Pero, algo andaba mal. No podía creer que no les importara que los vieran. Para mi asombro no había gente en el lugar pero seguía siendo riesgoso. No tenían noción de lo que podían causar. Si alguien los viera notaria nuestro excéntrico comportamiento. Nadie podía mantenerse tan cerca de la garganta del diablo sin morir. Además, ¿Qué hacían aquí a esta hora? ¿No deberían estar cazando?
Entonces, cuando decidí avisparlos, escuche un ruido en unos arbustos no muy lejos de mí. Baje un par de metros. Pensé que quizás seria una ardilla. Es muy común escuchar sus quisquillosos ruidos. Pero, lo que veían mis ojos no era una ardilla, un zorrillo o un felino gigante.
Logre ver lo que era un ángel. Estaba mirando a los muchachos. Lo primero que pensé es que iba a intentar matarlos. Mi desconcierto con este hecho fue aterrador. Me quede tan quieta como un poste de lo sorprendida que estaba de verlo allí. Sin miedo. Desafiante. No dude en atacarlo.
De un salto me pose detrás del iluminado, tome su brazo y lo lance varios metros detrás de mí. En ese momento me mostré rígida, sin virtud alguna, solo saque mi demonio de adentro. Lo único que pensé fue ‘por mi familia, todo por mi familia’. Cuando el aterrizo me subí encima suyo. Pero no logre ver su rostro ni sentir nada de su cuerpo solo sentía el demonio dentro mió, los recuerdos de mi vida, el odio puro en todo su aspecto.
El tampoco se mostró agazapado. Creo que lo rápido que fueron los movimientos no daba tiempo a ni siquiera sentir aliento alguno. Me tomo del cuello y me dio una patada tan fuerte que aterrice en un tronco. Entonces me miro y colapso. Se limito a volverme a atacar. En eso se escucho un grito
-         Bastian, no- grito Selene
-         – ya para – Uriel lo atajo -déjala-lo obligo entre dientes
-         Mikaela, que forma de recibir a la familia- dijo Amón desconcertado
-         ¿fa… familia? – tartamudee
-         Si- contesto Selene mientras me ayudaba a levantarme del suelo.
-         Parece que no vas a cambiar tu forma de estar todo el día a la defensiva- una mirada de recelo vino de Uriel
-         No entiendo porque tienes ese concepto de mi- lo mire y sonreí. Hace un mes no hablábamos. Estaba contenta por ese simple intercambio. El me devolvió una sonrisa también. Fue como, una conciliación.
Pero fue entonces que me di cuenta que Bastian estaba allí. Deje de mirar a Uriel y mis ojos directamente enfocaron a Bastian.
-         Siento mucho haberte atacado Bastian, por cierto, soy Micaela- le lance una sonrisa amigable y extendí mi mano para que la estrechara.
-         No te preocupes, indudablemente hubiera hecho lo mismo- sus ojos se veían desconcertados. Parecía que no tenía intenciones de mirarme – es difícil socializar con seres de su tipo- suspiro y tomo mi mano.
Este último acto me sobresalto en todos los sentidos. Al apretar mi mano, logre captar el latido de su corazón. Este órgano fue tan salvaje que logro golpear el mió. Algo que hizo que me agazape al instante. Este acto duro la mitad de un segundo, pero, hubiera jurado que fue mucho mas que eso.
Cuando solté su mano me eche para atrás y encogí de hombros. El calor de su cuerpo me hizo sentir acalorada, un estado que hacia tiempo no sentía.
La carne de su mano era tan mullida. Era un efecto almohada comparada con mi rígida capa de cristal que usaba como piel.
Selene se dio cuenta al instante de la rareza de mi acto. La forma en que mis ojos se perdieron por un momento la hizo darse cuenta que algo anduvo mal conmigo en ese instante entonces, rompió el hielo.
-         eso suena racista Bastian- logro captar su mirada al instante.
-         Yo podría hacerlo mejor- alardeo Uriel mientras se cruzaba de brazos.
-         Por favor, en algún momento… ¿podrías dejar las estupideces?- Amón lo miro indiferente al igual que Selene, quien fruncía el ceño.
-         ¿Qué?- pregunto Uriel, como si no supiera cuales habían sido sus últimas palabras.
-         Creo que mejor vamos a la cabaña- sugirió Selene.
-         Si, esta bien. Síguenos, Bastian- lo invito Amón.
Comenzaron a caminar hacia la cabaña. Parecía que Selene había evadido bien la situación para que Bastian no notara la rareza de mis actos. Pero, no debería ser difícil notarlo. Fue muy obvia mi reacción al tocar su tacto.
Uriel se dio cuenta de que me quede algo desconcertada. Asi que, dejo que los chicos siguieran y retrocedió para averiguar sobre mi estado.
-¿Qué sucede?- susurro. Sus ojos eran invisibles, se notaba lo preocupado que estaba por mi desconcierto.
- es que… - suspire – nada, no importa- claro que importaba.
-¿estas segura? Micaela, a pesar de todo, sabes que cuentas conmigo ¿verdad?- obviamente el no creía en mis palabras. Mi actuación no fue tan buena en esa oración.
-quédate tranquilo- sonreí – claro que lose, Uriel- mi expresión había mejorado- estoy bien, es solo que hoy no conseguí presa- la excusa perfecta o mas bien creíble.
-bueno, sigamos entonces-sonrió y mostró su perfectos dientes.
Uriel tomo mi mano con fuerza para que lo acompañara. Mientras caminábamos, quiso comenzar otra charla.
-         es increíble lo que puede hacer el hambre- el bosque nos había tapado por completo. No entraba mínimo rayo de luz.
-         Si, muy pocas veces me sucede- le explique – por esto volví temprano- era verdad. Pero, el desconcierto me lo estaba causando Bastian.
-         De seguro le causaste una espantosa primera impresión a Bastian- comenzó a reír a carcajadas – podría haberte matado si el hubiera querido- se podía escuchar el recelo en sus palabras – no entiendo porque no lo hizo- se mostró curioso.
-         Si, no importa- suspire- no lo hizo, eso es lo que importa- era verdad, yo no fui rápida en ese momento. Si el hubiera querido matarme lo hubiera hecho sin dificultad alguna.
-         Si te hubiera lastimado- sonrió- ¿hace falta que lo explique? –su tono de voz fue muy abrumador.
Pare de caminar y solté su mano. Esto hizo que Uriel pare de caminar y se voltee a mirarme.
-         Uriel, si vas a empezar de nuevo es mejor que…- realmente yo si estaba abrumada. No podía tener una conversación normal con el.
-         Mira Mikael, yo…- no lo deje terminar.
-         No- le grite- esta vez me vas a escuchar tu a mi- el tono de mi voz se volvió temeroso de alguna u otra manera – aprecio todo lo que haces por mi- era verdad, me gustaba que fuera atento- pero no aprecio que te adueñes de mi. Hablas como si tuvieras derecho a mi- comencé a bajar el tono de mi voz – Uriel realmente te quiero, pero no así. Y, - suspire- no quiero tener que irme por algo que ya eh planteado. No quiero dejar de verte. Eres mi hermano- tome su mano - ¿podrías intentar no… no ver mas allá de lo que es?- me callo una lagrima. Una muy sincera. Su rostro no tenía expresión solo, me miraba. Hasta que bajo su mirada.
-         Okay, yo… - sonrió- no esperaba eso- estaba muy sorprendido – sabes, nunca había visto hasta donde llegaba tu egoísmo- me miro desilusionado.
¿Realmente estaba hablando de egoísmo? Egoísta seria pretender quererlo cuando no es así. Egoísta seria sacarle la oportunidad de ser realmente feliz.
-         ¿de que hablas? – grite una vez mas – no lo puedo creer – una sonrisa de nerviosismo salio de mi- no cambias mas- negué con la cabeza.
-         Eres increíble, mejor paremos aquí- sugirió - ¿o prefieres seguir siendo el espectáculo? – con esta ultima frase desapareció.
Selene, Amón e indudablemente Bastian estaban mirando nuestra discusión. Yo no lo había notado. Seguramente habían escuchado mis gritos.
No sabia realmente donde estaban, podían estar en cualquier parte inmóviles como cualquiera de estos árboles. Lo único que se me ocurrió, como sabia que no iban a mostrarse, fue dedicarles unas palabras.
-         no puedo creer que siempre se entrometan entre nosotros, cada vez que tenemos un problema están ahí- lloriquee. Estaba algo perturbada, me sentía culpable por como trate a Uriel. Además de sentirme culpable por no corresponderle.
-         Basta Amón. No quiero que hables de mí con Uriel en ninguna otra ocasión. No estoy enojada la verdad. Si molesta. Sin embargo, no quiero hablar mas del tema- así termine mi discurso y corrí a la cabaña.
Cuando llegue a la cabaña subí las escaleras con rapidez y encare directamente mi cuarto. Cerré la puerta y suspire. Inmediatamente me di cuenta que me había equivocado. Puse todo mi enojo contra Amón, no recordaba bien lo que había dicho pero en ese momento me pareció que hasta me sobrepase con Bastian. Ninguno tenia la culpa de lo que sucedía. Esto era entre Uriel y yo.
Llego la noche, estuve bastante tiempo pensando.
Primero, pensaba en Uriel. Y segundo, Bastian quien me había dejado totalmente desconcertada de todas las maneras y formas que se pudiera imaginar
A penas alguien entro a la casa baje las escaleras a toda velocidad. Debía disculparme. Y, si llegaba a ser Uriel definitivamente daría marcha atrás porque no quería cruzarlo.
- Amón, Selene, yo… - al levantar mi vista, note que no era Amón ni Selene. Acababa de entrar Bastian – lo siento – me moría de vergüenza. No entendía la razón, yo no había hecho nada vergonzoso – pensé que estaban los chicos. Yo… - me puse muy nerviosa- lo siento- suspire.
- no necesitas tantas disculpas- sonrió gentilmente – guárdalas para cuando sea necesario.
- ¿Qué insinúas? – era obvia la indirecta.
- Selene y Amón te comprenden pero, Uriel no lo hará- negó con la cabeza mientras se sentaba en el sofá.
Al verlo sentado, creo que esta imagen me causo confianza. Me dirigí hacia el y me senté a su lado. De repente, Bastian de una visita paso a ser mi psicólogo.
-         es solo que, se cree tan perfecto que, no logro hallar perfección en el- me mostré indiferente – es como un niño mimado- la descripción mas adecuada.
-         Se a que te refieres- hizo una mueca – no es fácil lidiar con alguien así, pero tampoco es difícil- quería parecer idóneo, algo que no le salía bien.
-         Sonreí – si fuera mas fácil ya hubiera cesado en su actitud- me mostré triste
-         Si la vida fuera fácil no tendría sentido- poso su mano en mi hombro. Esto me hizo sentir escalofríos y hormigueo. Era extraño esta sensación no la tenia desde que había muerto – el tiene un extraño concepto de persevera y triunfaras que no quiere sucumbir en ello- saco su mano. No me mostré repulsiva ni extraña cuando su calor emanó en mi cuerpo. Pero, cuando saco su mano me achique de hombros. El lo noto, pero no dijo nada al respecto.
-         Creo que mejor subo, debo darme una ducha- me pare y comencé a alejarme de el – luchar contigo me ha arruinado la ropa- dije en forma de chiste.
-         Me hubieras preguntado si era o no inofensivo- sonrió.
Cuando me dirigía hacia las escaleras quise echarle un vistazo antes de subir. Ya que, todo este tiempo había estado cerca de el y, jamás lo había examinado.
Mire hacia el sofá. Para mi sorpresa el estaba esperando que voltee. Al mirarme asintió la cabeza para despedirse. Finalmente me voltee y subí.


2 capitulo, NO CORRESPONDIDO ( novela de romance sobrenatural)

2 Capitulo - NO CORRESPONDIDO:











Los años me dieron la experiencia que hoy tengo como Ahharu.
Los mortales se alimentan de historias de vampiros chupa sangre. Quienes, son realmente insaciables o matan al azar. La verdad es que no es así. Aparte de eso, no me considero un vampiro. Soy un demonio y gracias a Leviatán no soy insaciable, ni siquiera mato al azar. Matamos a mortales que causaron un daño irremediable en la vida de otro mortal. Grandes pecadores que jamás estarán en la lista de dios.
Fui un ser muy solitario hasta que conocí a Amón, Uriel y Selene. Son como hermanos para mí.
Aunque vivimos con la lucha entre Ángeles y Demonios con ellos es mucho más fácil afrontarla.
Selene y Amón son dos Ángeles caídos que fueron desterrados por Metraton hace muchísimos años. Y Uriel al igual que yo, era un Aharu. Aunque, se sentía mas feliz al respecto.
Debido a que Selene y Amón son ex figuras celestiales, conocemos a muchos Ángeles. A los cuales, nunca herimos. Aparte de ello, Leviatán nunca nos obligo a participar. Creo que al el tener sus propias tropas entrenadas para esto no nos necesitaba en lo mas mínimo. Igualmente, no tenía ningún deseo en participar en una confrontación como esta. No es que no fuera lo suficientemente fuerte, sino que, no soportaría matar a alguien que no lo merecía.
Creo que si para ser un Ahharu hubiera tenido que matar a cualquier hombre o mujer para saciar mi sed hubiera buscado la manera de morir, porque realmente me sentiría culpable.
Supongo que Leviatán sabía que yo me contactaba con Ángeles de vez en cuando pero el tuvo la suficiente confianza en mi. Yo sabría cual seria mi destino si llegaba a traicionarlo. Y la verdad no seria bueno. Ir al infierno no debería ser divertido. Aunque, de todas formas el día que muera, definitivamente iré al infierno.
La llegada de Selene al grupo fue un golpe inesperado para Amón. Bueno, para todos. Ahora cada uno de nosotros sabía a lo que éramos capas de llegar en el amor. Jamás nos habríamos puesto a pensar en un amor pero cuando llego Selene tan indefensa y se aferro a Amón, supimos que no hacia falta pensar en ello. El amor llega de la manera más clara o más oscura posible solo, debemos poder verlo.
Gracias a ellos logre olvidar gran parte de mi muerte. Creo que jamás logre olvidarlo solo lo supere de una u otra forma. Fue muy difícil, es duro verlo si sumas la muerte de mis padres y mi hermano. Verlos morir era masoquista. No quería alejarme de ellos y ellos desearon haberme visto toda su vida desde que desaparecí. Aun así jamás me presente ante ellos, protegerlos era lo mejor.
Amón se convirtió en mi mejor amigo. Tanto que, muchas veces Selene logro sentir celos hacia mí. De vez en cuando ella solía tirarme algunas indirectas, las cuales, eran bastante directas. En ocasiones su enojo era inútil pero, ella tenía obvias razones. Nosotros antes de ser amigos nos involucramos en algo. En una relación, pero, jamás llegamos a sentir amor el uno por el otro. Siempre me gusto decir que fue una simple aventura. Una aventura que tuvo punto final. Y no volvería a comenzar.
Supongo que gracias al pasado logramos tener tanta confianza el uno con el otro. A pesar de ser tan amigos tenemos demasiadas discusiones, soy muy terca. Es muy fácil hacerme enojar por una simple palabra. Uriel suele decir que disparo como pólvora cuando me enojo. Mis ganas de tener siempre la razón me juegan muy en contra.
Cada día, cuando llego a la casa me encuentro con Uriel. Luego, atrás llegan Selene y Amón. A veces no quiero ni siquiera asomarme a la puerta, pero no puedo dar marcha atrás Uriel seguro ya me habría sentido varios metros antes de llegar. Y si no entraba, se daría cuenta que lo estaba evitando.
Uriel tiene mucha vitalidad. Esta todo el tiempo alegre feliz de la criatura en que se convirtió. Creando piropos para Leviatán, algo que me saca de quicio.
Es alguien que se ama. Bueno, no lo culpo. Somos criaturas grandiosas. Pero, no perfectas. Tengo este aspecto por ser un muerto vivo. Jamás podríamos ser perfectos. No nacimos así, nos modelaron a gusto. Sin embargo, el egocéntrico de Uriel cree que no hay nadie mejor que el. Por estas razones no le encuentro nada atractivo como hombre. Se dice así mismo que podrá lograr algo conmigo. Y mas las falsas esperanzas que le dio Amón esta perdido.
Uriel vive sobrando a los demás, hasta me sobra a mí. La mujer que supuestamente ama. Aun así, lo aprecio como amigo. No me limitaría a no hablarle. A veces necesito de quien reírme.
Todos salimos a cumplir las órdenes de Leviatán en el día y volvemos por la noche. Normalmente, matamos a una o dos personas por día.
Nuestra cabaña siempre estuvo apartada del mundo. Bueno, siempre estuvo escondida en medio del espacioso y húmedo bosque en Iguazú. Era difícil encontrarla, casi imposible.
Si alguien nos notaba actuaríamos normalmente, pero, si alguien sospechaba sobre nuestro origen Leviatán nos avisaría y huiríamos de inmediato de ese lugar.
Por suerte nunca jamás nadie nos descubrió. Supongo que nunca dejamos  nuestros rastros cerca.
La humedad del lugar, lo peligroso de estar cerca de las cataratas, los animales y la vegetación hacían del lugar un mundo salvaje y poderoso.
Volví como cada día a la cabaña. Ya podía sentir la presencia de Uriel al tocar el picaporte así que, suspire y abrí la puerta.
-buenas noches- allí estaba, sentado en el sofá. Mirándome a los ojos, queriendo causarme placer al estar el presente.
-ah, hola, Uriel – le dedique una sonrisa amable, la cual, en realidad decía ‘cállate idiota’.
-hoy llegas temprano- insinuó
Me di vuelta y cerré la puerta. Entonces, escuche el golpe de la ventana cerrándose detrás mió, lo cual, era obvio. Llegaron Selene y Amón.
Gire y me dirigí hacia el sofá con una gran sonrisa. Era bueno no tener que enfrentar a Uriel. Estaba cansada de decir que no a sus propuestas.
Uriel me recordaba a mi pequeño hermano Jonathan. Todo el día pidiéndome que jugara con el tan insistente aunque, el juego que Uriel estaba esperando no era el mismo.
-¿quieren que los dejemos solos?- pregunto Selene. Algo que me causaba curiosidad ¿Qué quería decir ella?
- Selene…- Amón le frunció el ceño.
Yo no tenía necesidad de pelear con ella. Por lo tanto, no pregunte nada. Básicamente  la ignore. Una situación que ella odiaba, pero ¿Qué podía hacer? Era la prometida de mi mejor amigo.
Amón quiso cambiar de tema lo más rápido posible
- ¿garganta del diablo?- sonrió.
- no podrías haber tenido mejor idea- Uriel sonrió, golpeo la espalda de Amón con la palma de su mano y salio corriendo del living.
-luego los alcanzo, debo cambiarme primero- me dirigí hacia el cuarto.
-te esperamos- contesto Selene. Aunque, yo sabía que no era así.
La verdad debía cambiarme. Siempre cuide mi ropa y más que nada mis zapatos. Luego de convertirme en esta criatura nunca me aleje del todo de los humanos. Siempre paseo alrededor de ellos. Parezco una mas, aunque, mucho mas pálida.
En fin, me puse un traje de baño. Note que estos estaban muy de moda en las costas de argentina.
Salí de la casa y me eche a correr hacia la garganta del diablo. En unos pocos minutos recorrí todos los árboles pasando muchas lianas del lugar. Hasta llegue a treparme de ellas y balancearme tal como lo hacia Tarzan. Cuando llegue pude ver a Selene y Amón salpicándose agua. En el momento que Amón vio mi llegada me llamo- Mikaela – me saludaba agitando su mano.
Al dirigirme hacia ellos escuche una voz en mi izquierda
- te retrasaste esta vez- era Uriel. Estaba sentado en unas rocas antes de llegar a las cataratas. Me senté a su lado. De todas formas, no tenía muchas ganas de nadar hoy. Adorábamos el agua, esa era la razón por la que vivíamos allí pero, yo sinceramente me aburría.
-em, si. La verdad no quería venir- fui sincera – pero es fácil disgustarse para Amón así que, aquí estoy- suspire y mire hacia los chicos.
Uriel se quedo mirándome. Yo lo note pero no hice caso. Pensé que al darse cuenta que lo ignoraba dejaría de hacerlo.
-se que me estas ignorando- dejo de mirarme, automáticamente lo mire.
-Uriel no comiences de nuevo, ya déjalo-dije enfadada
- sabes lo que me pasa contigo, te lo he dicho mil veces- no quería sucumbir a pesar de mi actitud- ¿Por qué me haces esto? Te lo he dicho- tartamudeo – estoy dispuesto a todo por ti pero…- no lo deje terminar.
- no es que no te quiero. Es solo que…-
- lose, no de la forma que yo a ti- término enojado
- ya no espero que lo entiendas- mire hacia otro lado
- tu eres la que no entiende, puedo darte todo lo que quieras- se paro dándome la espalda. Se veía nervioso – puedo…- paro de hablar, se volteo y me miro- no, ¿sabes que? Mejor, quedemos así –
- lo único que no quiero es que sufras por mi culpa Uriel, no me atrevería a usarte- me levante dirigiéndome hacia Selene y Amón quienes, me di cuenta, habían notado la discusión.
- no quiero embaucarte en algo que se que resultara un desastre-  dije rumiando
Uriel carraspeó y dijo – Seria capas de soportarlo por ti-  
Estaba desconcertada con sus últimas palabras. Logre entender su tristeza, al menos eso creía en ese momento. Pero no, no quería enredarme con el.
Me tire de un chapuzón al agua y lo observe desde allí. El también me miraba. Supongo que al verme el imaginaba cosas que jamás podrían suceder. Debido a que, cuando yo lo miraba no sentía más que el cariño de una hermana hacia un hermano.
Amón y Selene quisieron aparentar que no vieron ni escucharon nada, yo sabia que lo habían hecho. Serian perfectos espías pero no delante mis ojos.
Deje de mirar a Uriel, eche un vistazo a Selene y Amón. Y solo me sumergí hacia el fondo. No quería mirar a ninguno, solo necesitaba estar sola. Así que, cuando no se dieron cuenta me marche a toda velocidad. Si me hubieran visto habrían intentado retenerme.
Camine horas por el bosque pensando en lo que Uriel me había dicho. En verdad  seria capas de soportarlo, no lo creo. Eso era suicidio. Algo ridículo, bueno quizás no ridículo para el pero para mí, en lo personal si lo era. Que sucedería si llegara otra persona que le mostrara la luna y las estrellas como yo jamás se las podría mostrar. Alguien que pusiera su mundo de cabeza con un abrir y cerrar de ojos. ¿Podría yo competir con eso? No, definitivamente no ganaría. Y, no sentía que debía. El no era la persona con la que yo debía estar. Quizás si necesitaba alguien, pero definitivamente no era Uriel. No podía forjarme a aferrarme a alguien que era totalmente reacio a mí de mil formas. No éramos compatibles y debía entenderlo, sucumbir al respecto.
La confusión que tenía Uriel en la cabeza no me dejaba tranquila. Me hacia sentir culpable. Ya que, si no se debiera a mi existencia el no estaría sufriendo así.
Decidí no hablarle mas, me pareció que lo estaba torturando al platicar con el, al sonreírle. A veces hasta me sentía culpable por volver a la cabaña.
Lo único bueno que me sucedía ahora era que la relación entre Selene y yo dio un giro de ciento ochenta grados. Estábamos más unidas que nunca.
Me di cuenta que fue por Amón sin siquiera mirarlo. El era el único que podía haberla hecho cambiar de opinión. No me importo lo que le dijo. Tener una amiga después de setenta y nueve años era más que grandioso.
Selene era un ángel caído. Ella se encargaba de controlar el amor entre el hombre y la mujer. La desterraron cuando lo experimento por sus propios medios. Creo que al ver tanto lo que le causaba ese amor a la gente que flechaba a lo cupido, la sensación la sedujo.
 Así se enamoro de Elio, quien jamás le hizo caso. Elio por su enojo y egoísmo le confeso esto a Metraton. Finalmente la desterró.
Fue hermoso escuchar esta historia. El momento en que ella encontró a Amón cambio su vida por completo. Conoció el amor más hermoso y bello que realmente yo no lograba imaginar. Luego de tanto sufrimiento, finalmente llego su turno.
El destino de ella era estar con Amón, por eso fue desterrada. Ella debía estar aquí. Con nosotros y, realmente le estoy agradecida por haber hecho tan feliz a Amón. Los últimos años desde que Selene llego a su vida. El ha cambiado. Pienso que ella lo hizo mejor persona de lo que era.

El lado oscuro del calor de tu piel - novela romance sobrenatural

Mikaela, cuyo rol en la vida es ser un Ahharu. Vive una vida aburrida de rutina y costumbres. Sale a cazar, vuelve, pasa tiempo con sus hermanos. Después de setenta y nueve años lidiando con esto, no es difícil imaginar  su situación.
Uriel, un Ahharu, la ama con todas sus fuerzas. No ve futuro sin ella. Sin embargo, ella no piensa lo mismo. Y, no quiere castigarlo pretendiendo amarlo cuando sabe que jamás lo hará.
La vida de Mikaela cambia cuando conoce a Bastian. Un ángel que fue desterrado por razones que desconoce.
Ella comienza a experimentar ciertos sentimientos y deseos que jamás sintió por ningún hombre. Pero, ¿podrá Uriel soportar esta relación?





RENACER

¿Para que nacemos?  ¿Cuál es nuestro propósito en la vida? ¿De verdad crees que Dios te creo para tener un buen trabajo, una esposa e hijos? Pues, yo no lo creo. Pero si creo en las equivocaciones y las decisiones. Llegar al lugar equivocado en un mal momento. Participar en una pelea callejera y terminar herido. Ir a comprar una tontería que ni siquiera necesitas y por este hecho terminar asesinado en un robo. Muchas equivocaciones o decisiones que pueden llevarte a la muerte.
Quizás mi vida si tuvo un propósito. Aunque no creo que halla sido ese. De todas formas, ya jamás lo voy a descubrir.
Alguna vez te preguntaste ¿Por qué a mí? Créeme, lo he hecho mil veces. No  conseguí ninguna respuesta. Y no seguiré esperando ninguna.
Luego de que me pregunto cual será mi propósito mi imagen actual automáticamente viene a mi mente. Y me hace pensar que quizás este sea el mío. Teorías y más teorías.
Supongo que al vagar todo el día lo único que me queda es pensar, reflexionar a cerca de la vida. Sobre las cosas que sobrevivieron en mi mente a lo largo de los años. Los famosos recuerdos. Casi todos de mi familia. Nada perfecta como tampoco imperfecta. Digamos que tenía lo necesario. Amor, confianza, apoyo, momentos tristes como momentos felices y gracias a nuestros padres, a mis hermanos nunca les falto nada.
También hay recuerdos que se encuentran borrosos. Debido a que yo quiero y necesito que se vean borrosos. El cuerpo asqueroso y los gemidos de ese idiota. Como disfrutaba robándome la vida, mi inocencia, matándome en cuerpo y alma hasta dejarme sin llanto, sin esperanzas. Haciendo pequeños tajos con una navaja por todo mi cuerpo. Verlo encima mió, disfrutando de mi sufrimiento. ¿Como olvidarlo verdad? Tengo que entender que jamás lo olvidare. Tendré que vivir con ello. Vivir, suena gracioso. Ni  siquiera respiro.
Cuando pasas por una situación como esta en la que no tienes escapatoria, suicidarse es la solución más fácil. No lo hice. No tenia la fuerza necesaria. No comía hace días y tenía el cuerpo demasiado adolorido. Ni siquiera tuve oportunidad, me hubiera gustado haber muerto por mis propios medios. Como por ejemplo cortarme las venas, darme un tiro en la cabeza, cualquier forma de morir era mejor que aquella.
Era de día, no se con certeza que parte del día. Solo podía ver que entraba la luz por una  pequeña escotilla.
El vino abrió la puerta y me saludo.
-hola preciosa- sonrió -que voz mas asquerosa- yo pensé - ¿vamos a darte un baño?-pregunto.
Comencé a temblar y me quebré en llantos. No quería que me volviera a tocar. Sentía asco, repugnancia y más que nada miedo.
-shhh-trataba de silenciarme-no llores, te ves fea cuando lloras-me toco el pelo. Quería apartarlo, pero, las heridas de mis manos no me dejaban.
Me alzo y me llevo en hombros. Se me cruzo por la cabeza la idea de golpearlo. No serviría de nada. Mis  piernas no funcionaban. Pienso que quizás me las anestesió mientras dormía para que no escape. La verdad no tengo idea.
Cuando llegamos al baño, me sentó en la tina. Estaba llena de agua. Allí me dijo – me encanto pasar tiempo contigo –sonrió, poso las manos sobre mis hombros y me sumergió.
Al principio no me molesto. Sabía que iba a hacerlo. Pero luego de que no podía soportar más el no respirar, me sentí nerviosa, sentí ansias por salir del agua. Tenía pánico. Estaba realmente desesperada. Comencé a sacudirme en la tina. No tengo la mas mínima idea de cómo pude hacerlo ya que, anteriormente no podía.
Fue inútil luchar contra el de esa forma, su fuerza era mayor a la mía. Llegue a rasguñarlo un poco. Además de eso, nada. Finalmente morí.
Yo creía que al morir, iría directamente al cielo. A la luz. Después de tanto sufrimiento me parecía justo. Sin embargo, me tope con un lugar intermedio. ‘El camino’ le llamaban. Estaba entre el cielo y el infierno. Pero este lugar no era un balance entre los  mismos. Era para decidir tu propio camino. Si quería seguir en la tierra o disfrutar el placer de estar en el paraíso.
-Es un placer conocerte Mikaela- dijo una voz ronca y seductora que esta vez me invito a voltearme  
– ¿Si? –Dije con miedo.
– Eres un ser muy inteligente y leal - se acerco rápido como la luz a mi lado y me comenzó a hablar al oído – además de ser bella, tienes un gran valor-sonrió y se alejo – tengo una propuesta-
-         ¿Qué propuesta? Y ¿Quién eres?-pregunte y esta vez sin miedo, al ofrecerme un trato no me pareció una amenaza
-         – Soy Leviatán- desapareció en frente de mi para luego aparecer detrás de mi y posar sus manos sobre mis hombros. Era realmente excitante ver esa rapidez inhumana – un ‘Incubi’. Pero claro, no sabes nada de historia. Así que como siempre deberé explicarte – presumió
-         -te escucho – conteste
-          – Incubi es un clan que recluta demonios y deseo darte la oportunidad de ser uno –se puso en frente mió- un ahharu mi Lady – me explico – un vampiro – frunció el ceño
-         – No lo creo, lo siento – camine hacia atrás y me voltee, pero fue entonces que el dejo salir de su boca estas palabras
-         - podrás vengar a quien quieras de la manera mas cruenta que pudieras imaginar- no lo dude. No olvidaba el rencor que tenia hacia ese hombre. El odio. En ese momento mi corazón no pensó en el perdón. Quería que sufriera. Quería matarlo.
Cuando me voltee el tenia la mano extendida. Al verla la tome con fuerza. El sonrió y me dijo – bienvenida Mikaela – entonces me dejo caer.
Pensé que volvería a morir. No llegaba más al suelo. La caída parecía infinita. Hasta que caí sobre un montículo de tierra. La fuerza de la caída hizo que el montículo se hundiera aproximadamente cinco metros.
El golpe había sido un poco duro. Pero no lo suficiente para que volviera a decaer.
Me levante, me mire y pensé. ¿Habrá sido un sueño? En ese momento, sucedió lo realmente extraordinario.
Un ruido chillón me comenzó a romper la cabeza. Algo que hizo que tape mis orejas para evitar escuchar cualquier tipo de sonido pero, este estaba dentro mió. A penas toleraba ese dolor. Caí de rodillas al suelo y comencé a ver como los cortes de mi piel sanaban. Los tejidos de mi piel se iban uniendo como si alguien los estuviera cociendo pero, sin dejar cicatriz alguna.
Tenía una revolución dentro de mi cuerpo. Sentía que cada órgano cambiaba dentro de mí. Mi corazón latía a mil por horas. El aire que respiraba era entrecortado, no sentía frió ni calor. Hasta que de la nada mi acelerado corazón paro. Una presión muy fuerte e intensa se apodero de el. Me golpee el pecho, como para intentar resucitarlo. Allí fue cuando el frió mas helado que sentí en mi vida se comenzó a expandir en todo mi cuerpo. Desde el corazón hacia cada extremidad. Mi piel se tornaba cada vez mas dura como una piedra o el mismísimo hielo. Entonces, pegue el grito más fuerte de mi vida. Cualquier persona a trescientos metros del lugar podría haberme escuchado. Y caí inconciente.
Pienso que estuve solo unos minutos en ese estado. Desperté un tiempo después. Volví a mirarme, me sentía especial, grandiosa, perfecta.
Sentía curiosidad, necesitaba saber como era mi aspecto. No quería verme como un monstruo.
En mi derecha yacía una pequeña  fuente. Así que, me acerque a ver mi reflejo.
Era increíble. Mi piel era la mismísima porcelana. A mi palidez no le preste mucha atención, siempre fui pálida. Pero mis ojos, mis ojos de color miel pasaron a ser azules. Si, así es, un hermoso azul zafiro. Mi cabello lacio negro y largo brillaba como nunca. No podría verme mejor. Me veía realmente hermosa. Apuesto a que seria la envidia de cualquier mujer. Un hombre mataría por tenerme. Yo pensaba.
Realmente, de esta forma estoy muy segura de mi misma. Ahora mas que nunca.
Lo que veo es lo que soy, no es de presumida, es la realidad.
Tenía sed. Así que tome agua de la fuente. Creí que la vomitaría o algo así pero la verdad es que me sorprendió el resultado. Hasta me quito la sed. Entonces decidí ir a explorar el lugar y quizás cambiar de ambiente.
En una parte de mi camino llego el momento en que comencé a ver árboles y más árboles. Demasiada vegetación para mi gusto. Llegue a la conclusión de que estaba en un bosque.
Camine por varias horas. Estaba aburrida. De manera que decidí disfrutar del lugar.
Me trepe del árbol más alto que vi. Quede anonadada cuando vi la rapidez y la facilidad con la que lo trepe. En un pestañeo había llegado a la cima.
Me senté sobre la rama mas resistente, sonreí, y cerré los ojos. Al hacer este ultimo movimiento. Fue que descubrí una conexión anormal de mis sentidos y mi cuerpo. Los sonidos y olores no se sentían igual. Podía saber todo lo que pasaba alrededor mió sin abrir los ojos. Percibía cada movimiento, hasta el del ser más diminuto.
Podía sentir la manera en que el pelaje de una ardilla rozaba el tronco de los árboles. También la manera en que las aves se echaban a volar y movían sus alas de arriba hacia abajo de abajo hacia arriba. Que grandiosa experiencia.
En fin, abrí mis ojos. Se corto la conexión. Fue como cuando te quedas congelado mirando a la nada, plasmado en un objeto. No sabes que miras, que estas pensando. Hasta que alguien se de cuenta y de una palmada en frente de tus ojos, tratando de decirte que le prestes atención. Esa situación exacta fue la que sucedió.
Baje del árbol y me dieron ganas de echarme a correr. Correr, sin parar sin rumbo. Solo correr. Mi velocidad era igual a la de un rayo. Era imposible para una persona normal correr a ese rumbo. Obviamente ya no era la misma muchacha de antes.
Mientras iba disfrutando de la vista. Saltando cada tronco que estaba en el suelo. Oliendo los aromas de la vegetación. Note que había pasado de largo una cabaña. Al darme cuenta retrocedí.
La cabaña estaba abandonada. Al menos, eso parecía. La madera podrida y las ventanas rotas. No era un lugar habitable.
Me acerque a echar un vistazo por la ventana. Al asomarme vi una mesa de madera y una alacena. Era la cocina. Y, se encontraba bastante limpia como para estar abandonada en el bosque. En eso, escuche que se asomaba algo. Un falcón negro. Bueno, un poco negro ya que, se le estaba yendo el color. Era lo que llamaríamos una chatarra.
Me aleje del lugar y rápidamente me trepe a un pino que estaba cerca.
Me quede observando. No tenía nada que hacer. A pesar de todo, me alegra haberme quedado.
El conductor comenzó a moverse dentro del auto. Hasta que finalmente abrió la puerta.
Cuando sus malditos pies tocaron el piso, una desesperación desenfrenada vino a mí. Ansias, pero, no de sangre. Sentía  un odio intenso hacia el. Quería destrozarlo. Además, un olor peculiar venia de el. Era la muerte.
Un ahharu tiene una percepción muy intensa cuando debe asesinar a un pecador percibimos la muerte. La cual, tiene un olor muy seductor para nosotros.
Esa era la primera vez que lo sentía, así que, es fácil imaginarse lo descontrolada que estaba por darle una mordida al condenado.
Mientras el intentaba abrir la puerta, me acerque lo mas próximo que pude. Y me di cuenta que me sintió. Fue entonces que se volteo -¿Quién anda ahí?- grito
Esa voz me pareció tan conocida. Se volteo e ignoro el hecho de que no estaba solo.
Me metí por una ventana dentro de la casa. La que me dirigió directo al baño. Reconocí que ya había estado allí.
Era el. Mi asesino. El que me quito la vida y se apodero de mi cuerpo. La persona causante de mi sufrimiento. Ese maldito, lo tenía servido en un plato para mí.
Tenía una impotencia enorme. Me dirigí a la puerta de entrada que el estaba tratando de abrir, era tan inútil. Hasta que abrió la puerta y me vio. Nunca voy a olvidar su cara de sorpresa y sus palabras
 -yo te mate-lloriqueo-yo te mate-gritaba y repetía
-hiciste mas que eso-sonreí.
 El se volteo y echo a correr. Lamentablemente, yo era mas rápida que el.
Comencé a correr. Cuando lo alcance lo tome del brazo y lo lance contra un árbol.
Veía el miedo que reflejaba su rostro. Que satisfactorio.
Me acerque con rapidez hacia el. Lo tome del cuello y lo eleve. Una acción que no me costo nada.
 Lo mire e hinque mis dientes sobre su cuello. Le quite la vida.
Al morderlo, la calidez de su cuerpo entraba a mí. Su calida sustancia era inigualablemente deliciosa. Parecía adictiva. La sangre se vertía en mi fría garganta, tan dulce y delicada. Jamás había sentido tanto placer en mi vida.
Se que el no merecía morir así. Se que el merecía una muerte mucho mas dolorosa que esa. No importa. Ya no existe. Y se a donde fue enviado. Eso me deja mas tranquila, supongo.

miércoles, 9 de enero de 2013

Bipolaridad



Entonces fue que entre a la casa. Abrí la puerta e intente encender la luz pero, la bombilla no funcionaba. No preste atención, hasta que tropéese y caí encima de algo frió y duro. Fue entonces que la luz se prendió y me vi encima de mi padre mirándome inexpresivo. Las paredes llenas de sangre y un cuchillo de cocina clavado en el pecho de mi madre.

Me aleje rápidamente y me apoye sobre la pared. Observe la escena desde allí. Estaba petrificado, horrorizado y desesperado.

Me frote el rostro con mi mano y note que estaba repleto de sangre. Mi sudadera, mis zapatos, toda mi ropa embarrada  de ella.

Gatee hasta el teléfono y marque 911 – ¿si cual es su emergencia? –una voz de mujer pregunto- L...l…. los mataron-tartamudee –tranquilo por favor ¿a quien mataron?-pregunto – a mis padres-grite-hay sangre por todos lados-lloriquee. Me toque la frente, mi cintura y el pantalón para tomar mi celular. Pero, en ves de mi celular, encontré un cuchillo…

By, Micaela Gomez.